Uso del mantel y las servilletas

Si hoy es el día que tienes invitados a comer o a cenar en casa, venga, lúcete! Saca esa mantelería que nunca has estrenado y la vajilla que te regalaron que el único uso que ha tenido ha sido el del paño para limpiar y volver a colocar. Eso sí, todo con un orden y manteniendo las normas que establece el protocolo y la etiqueta para estos casos.

Necesitaremos:

  • Mantelimagen servilleta
  • Cubiertos
  • Vajilla
  • Cristalería

Hoy solo vamos a explicar el uso del mantel y las servilletas ya que tanta sabiduría de golpe es no buena! Y lo iré explicando poco a poco para que lo podáis poner en práctica.

El mantel es el vestido principal de la mesa. Olvídense de los mantelitos individuales o manteles de papel, el mantel es el “traje” de la mesa y como tal debe ser elegante. Es muy recomendable utilizar un bajo-mantel o muletón, que sirve para varias cosas importantes: evitar que el mantel resbale, proteger la mesa de comidas calientes, evitar humedades por el derrame de líquidos, proteger la mesa de golpes y evitar ruidos durante el servicio de mesa. El muletón o bajo-mantel nunca debe ser mayor que el tamaño del mantel, para que no sobresalga. Tampoco debe ser muy grueso, para que no haga el efecto de estar debajo de una “colchoneta”.

El mantel debe cubrir al completo la mesa, pero sin colgar hasta el suelo. La regla general es que solamente debe colgar, como mucho, un tercio de la distancia que haya desde la mesa hasta el suelo. Por supuesto, tampoco deberá quedar corto, dejando al descubierto una parte de la mesa o del muletón, o quedando al “ras” de la mesa, tapando justamente el borde de la misma. Si el mantel es calado es obligatorio poner un muletón o “fondo” para evitar que se vea la mesa.

El mantel debería conjuntarse con la mayor parte de elementos que componen la mesa. Con la vajilla, con los adornos, etc. El color más utilizado y elegante es el blanco, y los colores pastel suave o el color marfil. En determinadas ocasiones, como Navidad por ejemplo,  podemos optar por romper con esta formalidad y poner un mantel un poco más llamativo. Las servilletas deben estar a juego con el mantel, o al menos ir conjuntadas con el (si no pertenecen al mismo juego). Éstas se colocan a la izquierda del plato o encima (una forma bastante utilizada, pues además protege al plato de cualquier motita de polvo, ceniza, etc.). También se coloca en el lado derecho según la costumbre de cada lugar o cultura. Nunca, dentro de las copas. Si tienen algún tipo de bordado o anagrama, lo mejor es colocar la servilleta con este dibujo/logo/bordado bien visible.

Es un elemento imprescindible en toda buena mesa. Las hay de diferentes medidas según se utilicen para banquetes 60 x 60, servilletas de mesa 50 x 50 de buffet, 35×35, servilletas de té, desayuno o merienda de 30 x 30, las servilletas de lunch, de cóctel entre 25 x 25, todas ellas están expresadas en centímetros. Normalmente son todas cuadradas pero  es posible encontrar servilletas rectangulares en algunos servicios de mesa.

Se doblan en forma de triángulo o de rectángulo. Los doblados artísticos solo están permitidos en fiestas familiares u ocasiones muy informales. Y nada de meter la servilleta en la copa!!! Veréis como os fijáis a partir de ahora en eso, JIJIJIJIJ.

Cómo a todos alguna vez en la mesa hemos perdido nuestra servilleta, cogemos la del vecino, ah no, que esa no es la nuestra, la nuestra está rodando por el suelo, a veces que es mejor cosérsela!

Algunos consejillos:

La servilleta la cogemos de la mesa, la desdoblamos (sin ondearla como si fuera una bandera) y la colocamos sobre las piernas, sí es excesivamente grande la doblamos a la mistad y la colocamos sobre el regazo.

Cuando vayamos a levantarnos de la mesa, la servilleta la dejaremos ligeramente arrugada en el lado derecho del plato, nunca la dejaremos totalmente doblada.

La servilleta sólo debe utilizarse para limpiarse los labios antes y después de beber. No será la primera vez que vemos a alguien de nuestra mesa limpiarse el sudor, sonarse la nariz o limpiar una copa o un cubierto con ella, totalmente prohibido.

Límpiate a toquecitos y nunca frotes con la servilleta sobre la boca.

Una vez que hemos terminado de comer la servilleta se deja de la misma manera que para hacer una pausa, al lado derecho ligeramente arrugada, nunca doblada.

Sí hemos tomado algún alimento que nos ha hecho manchar bastante la servilleta, es mejor dejarla doblado por el lado que menos suciedad tenga.

La servilleta no se comparten con otro comensal.

Y nunca se coloca al cuello como si fuera un babero.

El próximo día veremos el tema de los cubiertos! No faltéis!!!!!!

Y Gracias

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